Todavía quedan restos de humedad, sus olores llenan ya mi soledad, en la cama su silueta se dibuja cual promesa de llenar el breve espacio en que no está... Todavía yo no sé si volverá, nadie sabe, al día siguiente, lo que hará. Rompe todos mis esquemas, no confiesa ni una pena, no me pide nada a cambio de lo que dá. Suele ser violenta y tierna, no habla de uniones eternas, mas se entrega cual si hubiera sólo un día para amar. No comparte una reunión, mas le gusta la canción que comprometa su pensar. Todavía no pregunté «¿te quedarás?». Temo mucho a la respuesta de un «jamás». La prefiero compartida antes que vaciar mi vida, no es perfecta mas se acerca a lo que yo simplemente soñé...
La vida no vale nada si no es para perecer porque otros puedan tener lo que uno disfruta y ama. La vida no vale nada si yo me quedo sentado después que he visto y soñado que ne todas partes me llaman. La vida no vale nada cuando otros se están matando y yo sigo aqui cantando cual si no pasara nada. La vida no vale nada si escucho un grito mortal y no es capaz de tocar mi corazón que se apaga. La vida no vale nada si ignoro que el asesino cogió por otro camino y prepara una celada. La vida no vale nada si se sorprende otro hermano cuando supe de antemano lo que se le preparaba. La vida no vale nada si cuatro caen por minuto y al final por el abuso se decide la jornada. La vida no vale nada si tengo que posponer otro minuto de ser y morirme en una cama. La vida no vale nada si en fin lo que me rodea no puedo cambiar qual fuera lo que tengo y me ampara. Y por eso para mi la vida no vale nada.
Creo recordar que justo hoy hace un mes que fui con la familia a cenar al compay. Muy rico todo lo que pedimos de comer, muy buen precio, unos mojitos increibles y de música de fondo, Sabina con Pablo Milanés. Poco más se puede pedir...
Si, a media noche, por la carretera que te conté, detrás de una gasolinera donde llené, te hacen un guiño esas bombillas azules, rojas y amarillas, pórtate bien y frena. Y, si la Magdalena pide un trago, tú la invitas a cien que yo los pago. Acércate a su puerta y llama si te mueres de sed, si ya no juegas a las damas ni con tu mujer. Sólo te pido que me escribas, contándome si sigue viva la virgen del pecado, la novia de la flor de la saliva, el sexo con amor de los casados. Con ese corazón, tan cinco estrellas, que, hasta el hijo de un Dios, una vez que la vio, se fue con ella. Y nunca le cobró la Magdalena. Si estás más solo que la luna, poco vas a perder, brindando a mi salud, con una que yo me sé. Y, cuando suban las bebidas, el doble de lo que te pida dale por sus favores, que, en casa de María de Magdala, las malas compañías son las mejores. Si tienes grasa en la guantera y un alma que perder, aparca, junto a sus caderas de leche y miel. Entre dos curvas redentoras la más prohibida de las frutas te espera hasta la aurora, la más señora de todas las putas, la más puta de todas las señoras. Dueña de un corazón, tan cinco estrellas, que, hasta el hijo de un Dios, una vez que la vio, se fue con ella, Y nunca le cobró la Magdalena.
Te negaré tres veces antes de que llegue el alba Me fundiré en la noche donde me aguarda la nada Me perderé en la angustia de buscarme y no encontrarme Te encontraré en la luz que se me esconde tras el alma Desandaré caminos sin salidas como muros Recorreré los cuerpos desolados sin futuro Destruiré los mitos que he formado uno a uno y pensaré en tu amor este amor nuestro vivo y puro
Te veo sonreír sin lamentarte de una herida cuando me vi partir pensé que no tendrías vida Qué gloria te tocó, que ángel de amor que ha renacido qué milagro se dio cuando el amor volvió a tu nido Qué puedo hacer quiero saber que me atormenta en mi interior si es el dolor que empieza a ser miedo a perder lo que se amó (Bis)...
Esto no puede ser no más que una canción Quisiera fuera una declaración de amor Romántica, sin reparar en formas tales Que pongan freno a lo que siento ahora a raudales Te amo, te amo, eternamente te amo Eternamente te amo
Si me faltaras no voy a morirme Si he de morir quiero que sea contigo Mi soledad se siente acompañada Por eso a veces se que necesito Tu mano, tu mano, eternamente tu mano
Cuando te vi sabía que era cierto Ese temor de hallarme descubierto Tu me desnudas con siete razones Me abres el pecho siempre que me colmas De amores, de amores, eternamente de amores
Si alguna vez me siento derrotado Renuncio a ver el sol cada mañana Rezando el credo que me has enseñado Miro tu cara y digo en la ventana Yolanda, Yolanda, eternamente Yolanda